El mapa reproduce la elevación real entre Málaga y Baza. Desde el hipocentro salen dos frentes: la onda P (compresional, 6 a 8 km/s) llega primero y sirve de aviso; el tren Lg (cizalla guiada por la corteza, 3,55 km/s) va a la mitad de velocidad, llega después y es el que produce la sacudida. Esa diferencia de tiempos crece con la distancia y es la base de la localización. Los frentes se desvanecen en el límite aproximado de percepción (anillo discontinuo), que depende de la magnitud y la profundidad: un temblor pequeño solo se nota a unos pocos kilómetros. Los postes morados son las estaciones sísmicas, que se iluminan al detectar cada onda. Las líneas pardas son las fallas activas de la zona (trazado simplificado): fíjate en cómo las réplicas se alinean con ellas. Las esferas bajo tierra son las réplicas reales: el tamaño indica la magnitud y el color la antigüedad. Arrastra para orbitar, acércate con la rueda y pulsa una réplica para seleccionarla.
Las ondas sísmicas (de 1 a 20 Hz) son en su mayor parte infrasonido. Comprimir el tiempo por un factor N sube el tono en la misma proporción y las hace audibles. La síntesis incorpora la física del evento: espectro de fuente escalado con la magnitud (modelo de Brune), pérdida de agudos con la distancia, separación S menos P real y coda dispersiva. La señal y su espectrograma se calculan por adelantado al elegir evento y estación. Con «sonido al reproducir» activo, el audio arranca junto a la animación. En altavoces pequeños (móvil, portátil) los graves físicos se pierden; una capa armónica ligada a la señal mantiene el evento audible, pero con auriculares o altavoces con graves la experiencia es otra.
Arriba, la forma de onda sintetizada con las marcas P y Lg; abajo, su espectrograma completo, calculado por adelantado con doble eje (Hz del audio y su equivalente real en el suelo). Al reproducir, una línea marca la posición en ambos. La P entra como un chasquido con agudos; la Lg llega más grave y potente; la coda pierde los agudos antes que los graves. Comparar el mb 5,0 con una réplica M2 permite oír la diferencia de frecuencia de esquina. En iPhone y iPad, el interruptor lateral de silencio también silencia el audio del navegador.
Cada tallo es un terremoto; la altura y el tamaño indican la magnitud (leyenda arriba a la izquierda). Las barras del fondo cuentan la actividad por tramos y muestran cómo decae tras cada principal (ley de Omori). Haz clic en cualquier evento para seleccionarlo.
Número de eventos con magnitud mayor o igual a M, en escala logarítmica. La pendiente del ajuste (valor b, normalmente cerca de 1) resume la proporción entre terremotos pequeños y grandes. La zona gris marca las magnitudes que la red no registra completas (Mc).
Cada punto es una persona que informó del temblor en la app o web de EMSC, con la intensidad estimada de su relato frente a su distancia al epicentro. Se ve cómo la sacudida percibida cae al alejarse. Solo los eventos sentidos tienen testimonios.
Las marcas del aro proyectan cada estación sobre su azimut; el gap se mide a cualquier distancia. Sector rojo: gap primario. Sector ámbar: gap secundario, el hueco que quedaría si fallara la única estación que lo parte. Por debajo de 90 grados, el epicentro está bien restringido.
Diferencia entre llegada observada y predicha, por estación (solo el evento del 26 de julio tiene boletín). La banda es el RMS, 1,53 s. ECEU, SFS y MANZ0 quedan fuera de escala y el localizador las descartó.
27 estimaciones mb_Lg entre 3,1 y 3,9 para el boletín del 26 de julio. La banda es la magnitud de red, 3,5 con incertidumbre de 0,2.
Escala logarítmica en ambos ejes: la amplitud cae unos dos órdenes de magnitud en 600 km siguiendo una ley de potencias (ajuste punteado). La fórmula de mb_Lg corrige esta caída para que todas las estaciones den una magnitud parecida.
Las llegadas P se alinean con Pg (unos 6,0 km/s) cerca del foco y con Pn (unos 8,0 km/s, refracción en el Moho) a partir de 1,6 grados. Para el evento del 26 de julio los tiempos son observados; para el resto, teóricos. La línea horizontal marca el reloj de la escena 3D.
Buscando titulares…
Un terremoto es la rotura brusca de una falla: un plano de debilidad en la roca. Las placas tectónicas se mueven unos milímetros al año, tan despacio que no se nota, pero la roca de la corteza se va deformando como un muelle. La fricción mantiene la falla bloqueada hasta que la tensión supera su resistencia; entonces los dos lados deslizan en segundos y la energía acumulada durante décadas o siglos sale disparada en forma de ondas sísmicas. A ese mecanismo se le llama rebote elástico, y es el ciclo que reproduce la animación.
Dos bloques de corteza que rozan a lo largo del plano de falla. La fricción los mantiene bloqueados mientras acumulan tensión (la barra de abajo); cuando la superficie de contacto satura, deslizan de golpe: eso es el terremoto. Elige el tipo de falla y arrastra para orbitar el bloque.
Falla normal: la corteza se estira y el bloque de techo baja por el plano. Es el tipo de falla de la cuenca de Granada.
La península ibérica está en el borde de la placa euroasiática, y el norte de África en la de Nubia. Se acercan entre 4 y 5 milímetros al año, pero aquí no hay una gran falla única: la deformación se reparte por una banda ancha y difusa que incluye la Cordillera Bética, el mar de Alborán y el Rif. Los puntos son los terremotos del catálogo de este visor; el recuadro marca la zona del mapa 3D. Costas y límites dibujados de forma esquemática.
¿Por qué Granada, si el choque queda al sur? La colisión no empuja de forma uniforme: la cuenca se estira en perpendicular y se rompe por fallas normales, donde un bloque baja respecto al otro. Actívalas en el mapa 3D y verás las réplicas alinearse con ellas. Y recuerda que la magnitud es logarítmica: cada punto multiplica por 32 la energía.
Cargando datos del periodo.
La cuenca de Granada es una de las zonas con mayor actividad sísmica de la península. Un sistema de fallas normales (Granada, Santa Fe, Padul-Nigüelas, entre otras) acomoda la convergencia entre las placas de Eurasia y Nubia, de 4 a 5 mm al año. Aquí ocurrieron el terremoto de Arenas del Rey de 1884 y el enjambre de Santa Fe de 2021, y son esperables series como la actual.
Casi todos los focos de la zona son someros, por encima de 10 km. A igualdad de magnitud, un foco somero sacude más en superficie, de modo que eventos moderados pueden sentirse con claridad en el área metropolitana. Las profundidades de 0,0 km del catálogo rápido suelen indicar un valor fijado por el localizador automático, no un foco en superficie.
Las réplicas son la falla y su entorno reajustándose tras un evento principal: muchas al principio y cada vez menos, siguiendo la ley de Omori. Este visor asocia cada réplica a su principal con un criterio de cercanía en espacio y tiempo, no solo por magnitud, así que la clasificación cambia con el periodo seleccionado.
Para los eventos con boletín de fases del IGN el visor muestra datos observados (residuos, magnitudes por estación, atenuación); para el resto calcula llegadas teóricas sobre la misma red, de modo que la propagación y el sonido funcionan con cualquier evento.
Arriba: todos los eventos del catálogo (clic para seleccionar). Abajo: las 64 estaciones del boletín IGN 026onmtx del mb_Lg 3,5 (filas rojas = lecturas rechazadas por el localizador).
| Origen (hora local) | Mag | Tipo | Prof. (km) | Lat | Lon | Etiqueta | ID |
|---|
| Estación | Red | Δ (°) | Δ (km) | Azimut | P (t+s) | Residuo (s) | Lg (t+s) | Amplitud (nm) | mb_Lg |
|---|